Notas anteriores

Consecuencias del insomnio*:

Mitos y verdades

Ya se ha escrito mucho respecto a cómo identificar el insomnio y hasta sus consecuencias materiales y económicas para quién lo padece y su entorno. Sin embargo es verdad que la falta de descanso puede condicionar en gran forma nuestra manera de comportarnos.

Aunque existen distintos tipos de insomnio, principalmente definidos por su duración, gravedad y horarios, lo cierto es que todos ellos nos pueden causar serios problemas a nuestra salud, es por eso que a continuación analizaremos muchos de los aspectos en los que la falta de un buen descanso puede afectarnos y en varios aspectos.
Mitos y verdades sobre las consecuencias reales de la falta de sueño.

MITO 1 (M1): Somnolencia diurna. “Me duermo parado”
Nuestro cuerpo resiente de inmediato la falta o mala calidad del sueño; por eso al día siguiente el cuerpo trata de compensar ese faltante, lo que muchas veces hace que nos sintamos cansados y sin energía, trayendo como consecuencia que muchas veces uno pueda quedarse dormido en situaciones en las que habitualmente nadie se imaginaría que fuese posible.
M2: Depresión. “Es culpa del sueño”
Hay estudios que afirman que una mala calidad del sueño desencadena depresión, sobre todo cuando el insomnio es prolongado. Resultaría erróneo tratar de atribuir problemas de depresión únicamente a la falta de sueño, sin embargo, es muy evidente que el no descansar correctamente de forma prolongada va a alterar, entre otras cosas, nuestra actitud y energía para desarrollar las actividades físicas y mentales del día.
M3: Irritabilidad. “Si no duermo me pongo intolerante”
No dormir bien altera nuestro sistema nervioso, lo cual provoca cambios en el estado de ánimo, haciendo que nuestra tolerancia sea poca o nula frente a alguna situación, aumentando la sensación de frustración y restando claridad para la toma de decisiones. Definitivamente un cóctel explosivo para nuestro compañero de oficina.
M6: Estrés. “Por eso no duermo, no al revés”
Si bien, la mayoría de las veces, se trata de una causa dé, podría considerarse también una consecuencia. Uno de los principales motivos por los cuáles se minimiza la presencia del insomnio crónico, resulta también una de sus primeros síntomas. Resulta casi evidente que frente a un sistema nervioso alterado, bajo desempeño intelectual y poca predisposición al intercambio social, el estrés asomará, también, como una consecuencia inevitable. Un terrible círculo vicioso.
M7: Falta de concentración. “No puedo resolver cuestiones extensas”
Al no dormir, nuestro cerebro no tiene su proceso de limpieza (Lee: La importancia de dormir: Científicamente comprobado) lo cual desencadena que no podamos concentrarnos en algunas actividades. Si a eso le sumamos el no poder fijar la vista en una lectura sostenida y menos aún frente a un monitor de computadora, sin dudas nos volveremos una persona más propensa a los 100 metros que a las maratones.
M8: Accidentes. “No sé qué me pasa, estoy torpe”
La falta de concentración y el estado somnoliento ha sido culpable de un sinnúmero de accidentes; ya sea de tránsito o laborales, sobre todo cuando se hace uso de alguna herramienta, vehículo o maquinaria.
Se trata de algo totalmente consecuente si le sumamos la afectación a la motricidad fina. Es lo más parecido a jugar a la ruleta rusa.
M9: Desorientación. “De a ratos me pierdo”
Nuestras capacidades intelectuales se ven afectadas por no dormir y tristemente es normal sufrir desorientación; desde no reconocer un lugar hasta ir a algún lugar sin razón aparente. Aquellos que lo han sufrido, sabemos que esa sensación de extrañeza no es nada agradable. Esa sensación de pararse alterado por haber olvidado un tema importante, caminar dos pasos muy decidido y luego comenzar a desacelerar por no recordar a dónde se dirigía…

Como te habrás dado cuenta mientras leías esta nota, todas las consecuencias están conectadas una con otra y la gravedad va en aumento, no esperes a que las cosas se compliquen; recuerda que lo más importante es tu salud; en caso de que te identifiques, te recomendamos consultar a un especialista antes de tomar alguna decisión o iniciar algún tratamiento.