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Repercusiones del

INSOMNIO

¿No dormir bien afecta tu economía?
Existe un viejo dicho que afirma que “es más barato prevenir que curar”.

Algo similar pasa al momento de analizar cuáles son los impactos económicos y materiales que el insomnio puede causar a un individuo, su entorno social, laboral e inclusive a los sistemas públicos de salud.

Uno de los principales inconvenientes que trae consigo el insomnio crónico, es que es difícil de detectar por el paciente. Es muy común que las personas, acostumbradas a un ritmo de vida urbano, cargado de presiones laborales, de “fechas límites” permanentes, encuentren un sin fin de excusas al momento de justificar su falta de sueño.

Desde el hecho de encontrar mejores planes a la hora indicada para comenzar el reposo (series, películas o el mismo celular) hasta justificaciones cómo el estrés o la falta de actividad física.

Lo cierto es que resulta evidente que estamos ante una naturalización del fenómeno de la falta de descanso.

Esta naturalización es peligrosa. Basada en un entendido “lógico” que la vida actual no da tregua y la multiplicidad de opciones que hay ante cada decisión, asumimos que el dormir menos de lo adecuado es algo con lo que tenemos que convivir. Y por lo tanto cuando nos encontramos ante un cuadro de insomnio crónico, frente al cuál nos está costando, de manera evidente conciliar o mantener el sueño, lo tomamos como algo “natural”.

La realidad es que lo único natural en todo esto, es que un cuerpo pide el descanso que necesita y en la medida que se lo neguemos, estamos generando consecuencias concretas en nuestro organismo.

Volviendo al eje del tema, que es el impacto que el no dormir bien puede generar en la economía de un individuo, partamos del analizar cómo le repercute al mismo individuo, siendo este, tal vez, el escenario más evidente al que nos enfrentemos. La falta de sueño repercute de manera obvia en el correcto desempeño y sobre todo en el rendimiento laboral de una persona. Ya sea un tema físico como mental, ambos está absolutamente condicionados al buen dormir. Aspectos de coordinación motriz, atención, precisión, y concentración son algunos de los síntomas que arroja la falta de descanso en un individuo.

Claro está que no hay actividad humana que prescinda del uso del cuerpo y la mente de una persona. Sin embargo, la lista no acaba ahí. El mal descanso, trae aparejado otro tipo de impacto indirecto con respecto al normal desempeño de una persona. El desfase de las actividades nocturnas, el riesgo permanente de conciliar el sueño en horario de trabajo. La irritabilidad y falta de humor de la persona afectada por un mal descanso y sus implicancias en el entorno de trabajo.

Todos estos aspectos se agudizan si consideramos en la ecuación, la tardía detección del problema y su consecuente tratamiento con un profesional de la salud. Al cual seguramente lleguemos con un cuadro más avanzado, con un impacto y deterioro físico mayor en nuestro organismo y ante el cual posiblemente el tratamiento paliativo sea más extenso y por ende más costoso.

Muchas enfermedades somáticas y mentales, se relacionan de forma directa con la falta de sueño de un individuo, sumándose a la lista de consecuencias.

Habiendo enumerado aspectos como el rendimiento laboral afectado por la falta de sueño, su impacto en las personas que comparten el ambiente laboral e inclusive en la empresa contratante, seguimos sin mencionar un aspecto que afecta a la comunidad pública. El insomnio es una condición médica costosa para el paciente y para las autoridades sanitarias.

El consumo de recursos de la medicina pública, como consecuencia de la detección tardía o directamente de la no detección de los síntomas del insomnio crónico desde un inicio, son aspectos concretos que tienen que ver con el impacto económico que acarrea dicho padecimiento.

Sintetizando el análisis de dicho impacto, podemos dividirlo en 3 grupos:

Costos Directos:

  • Médicos: En este grupo entrarían los costos de medicamentos, terapias, internaciones y pruebas de laboratorio.
  • No médicos: Transporte y días de trabajo perdidos.

Costos Indirectos:

  • Caída en la productividad. Reducción en el salario. Despido. Accidentes de trabajo y accidentes de tráfico.

Costos Intangibles:

  • Pérdida en la calidad de vida, irritabilidad, bajo rendimiento intelectual, deterioro del entorno y las relaciones sociales.

Es por todo eso que detectar el insomnio a tiempo representa una situación beneficiosa tanto para quien la sufre como para su entorno. Así que ante cualquier duda, siempre es mejor prevenir y consultar a un médico que incurrir en las consecuencias ya mencionadas.